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Prospects on Education

Teachers' perspectives

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Vitoria-Gasteiz, Álava

What will education be like in the future, in 2025?

Como profesora y directora del Colegio Sagrado Corazón-Carmelitas me he hecho en numerosas ocasiones la pregunta acerca del fin de la educación. A lo largo de mi vida como educadora he ido dando diferentes respuestas. En la actualidad tengo muy claro que, una educación para el futuro ha de partir de algo tan obvio y, en ocasiones, tan escaso, como el sentido común en los planteamientos y en su desarrollo.

Con el fin de argumentar coherentemente esta postura, partiré de un análisis de la realidad, seguido de una propuesta de intervención, para concluir con una muy breve exposición de lo que creo debe saber una persona para ser y vivir como persona.

Nos encontramos ante un Sistema Educativo:

- Que no es estable desde su punto de partida, es decir, en cuanto a su legislación: como evidencia de ello, se puede mencionar que en los últimos treinta años han existido tantas leyes orgánicas de educación que no ha habido tiempo siquiera de poder ajustarlas tras una evaluación, no sabemos si "funcionaban” o no (forma de trabajo clave para aplicar el principio más básico de la mejora continua).

- Que no ha sido coherente: nos encontramos con formulaciones de sistemas educativos que demuestran muy poca coherencia entre lo que se exige en unas etapas y en otras. Por ejemplo, nos hemos planteado durante años en la educación obligatoria unos objetivos que había que conseguir tras la enseñanza de contenidos conceptuales, actitudinales y procedimentales para luego evaluar a nuestros alumnos con un examen como la prueba para el acceso a la universidad.

- Que no recibe las partidas presupuestarias que debería tener asignadas por pertenecer a un país con PIB como el nuestro, que apuesta por la modernidad y que tiene una sociedad que se le califica como "Sociedad del Bienestar”.

- Que no ha potenciado como esencial y básica, para el futuro de la educación, la formación integral inicial (vocacional y de contenidos) de sus futuros maestros y educadores. En el actual plan de estudios universitarios, las capacitaciones pedagógicas de los profesionales de la educación del futuro están encorsetados en parámetros obsoletos. Las nuevas generaciones de diplomados y licenciados carecen de la formación necesaria para afrontar una enseñanza tal y como se plantea en las nuevas leyes de la educación. Por ejemplo, tenemos que evaluar por competencias, de un año para otro, sin que haya habido períodos de capacitación para ello ni siquiera tiempos para planificar, aunque sea de un modo teórico, las nuevas áreas y materias.

- En el que sus profesionales, en muchas ocasiones, no dedican tiempo a la formación continua, por muchas razones, como pueden ser: falta de interés, falta de tiempo, no ver la necesidad o, simplemente, cansancio por sentirnos "juguetes” de tantos cambios (¿Cuántas veces se hacen reformas educativas teniendo en cuenta la opinión de los que trabajan en el día a día?)

Nos encontramos ante una sociedad:

- Que no valora la profesión de Maestro y Educador. Que cree que cualquiera puede serlo, es más, cree que los que menos valen optan por esta labor.

- Que pone en tela de juicio la labor de los profesionales de la educación: por un lado, nos exigen educar ante necesidades sociales de lo más variopintas (educación vial, educación sexual, educación de hábitos alimenticios, … muchas veces, de lo que va surgiendo, de lo que está de moda, …) y, por otro lado, nos desacreditan ante actuaciones que podemos llevar a cabo (quitándonos autoridad ante los alumnos y creando en ellos criterios de actuación confusos).

Creo que podría seguir dando evidencias, pero tampoco es mi intención ser más exhaustiva ni fomentar el "catastrofismo” puesto que lo que pretendemos es construir a partir de estos datos. Esto es lo que tenemos, lo hemos evaluado ¿Qué hay que hacer para cambiarlo y así conseguir que nuestros alumnos estén preparados para la sociedad de 2025?

Evidentemente, la respuesta es proponer acciones de mejora a todo lo que se ha valorado como una carencia. De esta manera propongo:

Para el Sistema Educativo:

- Que sea estable en lo esencial y flexible, capaz de adaptarse a las nuevas necesidades en el día a día.

- Que no sea el producto de decisiones políticas (y cambie con cada nuevo partido político en el poder) sino del debate pedagógico y técnico.

- Que las diferentes etapas de la educación mantengan un hilo conductor, sean coherentes. Por ejemplo, si trabajamos con el objetivo de desarrollar una serie de competencias en los alumnos, que sea así desde Infantil hasta la Universidad (sin rupturas, buscando una continuidad, que no digamos en un momento dado: "es que no saben nada” , me pregunto ¿se lo habíamos enseñado?)

- Que los que toman las decisiones acerca de las partidas presupuestarias contemplen la inversión en educación con la consideración que merece (aunque "no venda” y los resultados no sean inmediatos).

- Que la formación que reciban los futuros profesionales de la educación sea coherente y continua. Que les prepare para abordar las diferentes situaciones a las que se van a enfrentar.

- Que valore el tiempo real que necesitan los educadores para aprender y ajustar sus programaciones: objetivos, metodologías, evaluaciones, … a los cambios pretendidos y se habiliten espacios de tiempo para llevarlo a cabo. Si no se da esta circunstancia, nos encontramos que los cambios sólo afectan a las palabras, no al verdadero contenido de la educación.

Para la sociedad:

- Que incentive y valore la profesión de educador, de tal manera que, principalmente, accedan a ella los mejores expedientes académicos. Todos sabemos que, para los alumnos, la referencia de sus profesores es fundamental y decisiva, especialmente en los cursos inferiores.

- Que exista una coherencia entre el estilo educativo de la familia y la del centro escolar. La suma de fuerzas es prioritaria en la formación de los alumnos. El apoyo de los padres a los profesores siempre tiene que quedar patente ante el alumno ( que, por supuesto, no quiere decir que estén siempre de acuerdo o que no nos equivoquemos nunca).

Está claro que a partir de ahí, a los maestros y profesores nos queda mucho por hacer: la consecución de todos los objetivos programados que permitan a nuestros alumnos ser personas íntegras en su futuro y en el futuro. Tampoco quiero alargarme en esta enumeración, puesto que creo que está magníficamente desarrollada en multitud de documentos. Únicamente lo sintetizaría en dos aspectos:

- Saberes relacionados con el desarrollo de la capacidad de autoaprendizaje, de emprendizaje, que presuponen un trabajo de la creatividad y en los valores de esfuerzo, responsabilidad, trabajo en equipo y trabajo bien hecho.

- Saberes básicos, "de la asignatura de la vida”, útiles para la cotidianeidad, que presuponen los valores de convivencia y respeto.

Todo esto es un reto para el educador, su tarea no estará libre de dificultades, de oportunidades, de debilidades y de fortalezas, pero estará sustentada sobre unos cimientos sólidos que impedirán que se tambalee.

What aspects should be changed in your opinion? And what aspects should be maintained?

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