La adopción de medidas para que todos los ciudadanos puedan acreditar su nivel de adquisición y progresión, en cualquier contexto o edad, de las nuevas competencias es uno de los pilares de un sistema de aprendizaje a lo largo de la vida.
- UN SISTEMA UNICO DE EVALUACION Y ACREDITACION: es necesario posibilitar un sistema único de evaluación y acreditación de competencias que tenga credibilidad social y del que las personas obtengan certificaciones válidas y que posibilite, a su vez, la acreditación de todo tipo de competencias (independientemente de su tipología o ámbito de adquisición). En este sentido, hay que evitar vacíos en los que a día de hoy ciertas actividades no son reconocidas como procesos de aprendizaje y abordar su acreditación/certificación.
- CERTIFICACIONES VALIDAS: El establecimiento de mecanismos de validación de competencias – claros, consensuados y compartidos responsablemente -ayudaría a aumentar la confianza mutua entre los interlocutores sociales, y se lograría que las certificaciones fuesen creíbles y válidas.
- CREDIBILIDAD SOCIAL DE LAS ACREDITACIONES: Entre los empresarios y los responsables de los agentes de formación debe existir entendimiento sobre el valor de la certificación, el cual puede lograrse diseñando listados de mínimos de competencias para cada campo, que sean conocidos por todos, es decir, tanto por los interlocutores sociales, como por las personas que se van a formar.
- PORTFOLIO DE VIDA LABORAL Y EXPERIENCIAL: Se deberá definir un portfolio de vida laboral y experiencial que sirva para unificar la evaluación continua del aprendizaje y la certificación de las competencias derivadas del mismo, que permita la personalización de los itinerarios de aprendizaje. Este portfolio de vida laboral y profesional deberá recoger normativamente, además de la formación, toda la experiencia profesional del ciudadano.













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